Molusco Contagioso

Cuando hablamos de molusco contagioso, hablamos de una enfermedad cutánea que se adquiere a través de un virus, por lo que esta afección de la piel se la conoce por pertenecer al grupo de los Poxvirus. Ésta produce nódulos, muy parecidos a las verrugas, pero de aspecto perlado y color rosado, que a pesar de no doler ni picar, pueden ser extremadamente contagiosos. Esta enfermedad puede darse tanto en niños como en adultos y existen diferentes maneras de adquirirla. Generalmente, en los niños se trasmite a través de lesiones, o heridas abiertas con las que entran en contacto. Pero también es posible infectarse a través de relaciones sexuales, o en casos en los que los pacientes cuentan con un sistema inmunitario muy débil, como los pacientes de SIDA. Generalmente, afecta en mayor medida a los varones y es más fácil encontrarlo en países que se caracterizan por tener climas cálidos o en países no tan cálidos, pero en la época estival.

Imagen de microscopio del molusco contagiosoEl molusco contagioso que se caracteriza por su alto índice de contagiosidad, por lo que es fundamental prevenir dicho contagio a través de acciones tan simples como no entrar en contacto con los nódulos del afectado, ni tampoco con sus objetos personales, como toallas, juguetes o ropa.

Tras numerosos estudios, se ha podido concluir en que las lesiones producidas se encuentran en mayor medida en la cara, cuello, axilas, brazos y manos, aunque cada paciente es único y esto hace que sea posible encontrarlas en cualquier parte de cuerpo.

Aunque las lesiones no producen molestia, es fundamental acudir a un dermatólogo especializado que, a través de una simple biopsia, verificará la enfermedad y establecerá el tratamiento a seguir. En este punto existen dos vías para atajar la enfermedad:

  • A través de medicamentos: en este caso se utilizarán tratamientos similares a los que se recurre a la hora de extirpar las verrugas, como la cantaridina, la tretinoína o el imiquimod.
  • A través de cirugía: extirpando quirúrgicamente cada uno de los nódulos a través de un raspado, o extirpando el núcleo de las lesiones. Otra posibilidad es a través de la congelación de las lesiones.

El pronóstico de la enfermedad es muy positivo, aunque en algunos casos puede tardar varios meses. Sea como sea, las heridas desaparecen para siempre y sin dejar cicatrices, excepto en aquellas personas que presentan un rascado exagerado.


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